Letras de canciones : Rubén Blades ( Pedro Navaja )

¿Se puede escribir una gran novela policiaca en menos de ocho minutos? En 1978, Rubén Blades demostró que sí. Con el lanzamiento de "Pedro Navaja", la salsa dejó de ser solo música para el baile y se convirtió en alta literatura urbana.

A casi cinco décadas de su estreno, esta canción sigue siendo una obra maestra de la crónica social. Si alguna vez la has bailado pero no te has detenido a analizar su genialidad, aquí te contamos por qué es una pieza brillante de la música en español.

Lo que pocos saben es que Pedro Navaja tiene sangre literaria. Blades se inspiró en "Mack the Knife" (Mackie el Navaja), un personaje de la obra teatral del dramaturgo alemán Bertolt Brecht.

Sin embargo, el logro de Blades fue magistral: tomó ese arquetipo del criminal europeo y lo trasladó al ecosistema de una Nueva York hostil, oscura y latina de los años 70. No creó una canción; filmó una película usando solo palabras y percusión.


El núcleo de la canción es un choque de realidades. Pedro Navaja se nos presenta como el depredador supremo de la noche: viste gabardina para ocultar el puñal, lleva sombrero de ala ancha y camina con confianza.

Pero la calle no perdona. La genialidad narrativa de la letra radica en la caída del arquetipo:

El cazador cazado: Pedro elige como víctima a una mujer que ejerce la prostitución, asumiendo que es una presa fácil. Ella, en un acto de supervivencia, saca un revólver y ambos se matan entre sí.

La justicia del borracho: Cuando ambos cuerpos yacen en la acera, un vagabundo ebrio pasa por ahí, se lleva el dinero, el arma, y se aleja cantando el coro más famoso de la música tropical.

Al final, ni el plan del criminal ni la desesperación de la mujer triunfan; el azar y la indiferencia de la ciudad se quedan con el botín.

Letra Pedro Navaja

Canción de Rubén Blades y Willie Colón ‧ 1978


Evelino, ven acá

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar

Con el tumbao que tienen los guapos al caminar

Las manos siempre en los bolsillos de su gabán

Pa que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal

Usa un sombrero de ala ancha de medio lao

Y zapatillas, por si hay problemas salir volao

Lentes oscuros pa que no sepan qué está mirando

Y un diente de oro que, cuando ríe, se ve brillando

Como a tres cuadras de aquella esquina, una mujer

Va recorriendo la acera entera por quinta vez

Y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar

Que el día está flojo y no hay clientes pa trabajar

Un carro pasa muy despacito por la avenida

No tiene marcas, pero to's saben que es policía, mmm

Pedro Navaja, las manos siempre dentro'el gabán

Mira y sonríe, y el diente de oro vuelve a brillar

Mientras camina, pasa la vista de esquina a esquina

No se ve un alma, esta desierta toa la avenida

Cuando de pronto esa mujer sale del zaguán

Y Pedro Navaja aprieta un puño dentro'el gabán

Mira pa un lado, mira pa'l otro y no ve a nadie

Y a la carrera, pero sin ruido, cruza la calle

Y, mientras tanto, en la otra acera va esa mujer

Refunfuñando, pues no hizo pesos con qué comer

Mientras camina, del viejo abrigo saca un revólver esa mujer

Y va a guardarlo en su cartera pa que no estorbe

Un 38, Smith & Wesson del especial

Que carga encima pa que la libre de todo mal

Y Pedro Navaja, puñal en mano, le fue pa'encima

El diente de oro iba alumbrando toa la avenida, quiso fácil

Mientras reía, el puñal le hundía sin compasión

Cuando de pronto sonó un disparo como un cañón

Y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía a esa mujer

Que, revólver en mano y de muerte herida, a él le decía

"Yo que pensaba: hoy no es mi día, estoy salá

Pero, Pedro Navaja, tú estás peor, tú estás en na"

Y créanme gente que, aunque hubo ruido, nadie salió

No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró

Solo un borracho con los dos muertos se tropezó

Cogió el revolver, el puñal, los pesos, y se marchó

Y tropezando, se fue cantando desafinao

El coro que aquí les traje y da el mensaje de mi canción

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay, Dios

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Ay, Dios (Pedro Navaja, matón de esquina)

Quien a hierro mata, a hierro termina

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Ay, Dios (maleante pescador, mal anzuelo que tiraste)

En vez de una sardina, un tiburón enganchaste

I like to live in America

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Ay, Dios (ocho millones de historias tiene la ciudad de Nueva York)

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Ay, Dios (como decía mi abuelita)

El que de último ríe se ríe mejor

La, la-la-la-ra, la-la-la

La, la-la-la-ra, la-la-la

I like to live in America

La vida te da sorpresas

Sorpresas te da la vida, ay, Dios (cuando lo manda el destino)

No lo cambia ni el más bravo

Si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavo'

La vida te da sorpresas

Sorpresas te da la vida, ay, Dios (en barrio de guapos)

Cuidao en la acera

Cuidao, camará, el que no corre vuela

La vida te da sorpresas

Sorpresas te da la vida, ay, Dios (como en una novela de Kafka)

El borracho dobló por el callejón

La vida te da...

En la ciudad de Nueva York

Dos personas fueron encontradas muertas

Esta madrugada, los cuerpos sin vida de Pedro Barrios y Josefina...


"Pedro Navaja" inauguró la era de la "salsa consciente". Rompió la regla de que la música festiva no podía retratar la violencia, la pobreza y la desigualdad social. Además, la instrumentación es perfecta: comienza con una sirena policial y un ritmo lento que va acelerando (en crescendo) a medida que la tensión de la historia aumenta, atrapando al oyente en un clímax cinematográfico.

Nos enseñó que en la ruleta de la vida, los planes de los más "guapos" pueden desmoronarse en un segundo. Porque, al fin y al cabo, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

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